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Archive for ottobre 2012

(esta es la version espaniola de un relato corto que escribi hace casi tres anios y que no creia que iba a traducir. Lo que pasa es que los amigos de la revista “Acrocorinto” me propusieron participar en su segunda entrega, cuyo tema es el viaje, y surgio la idea de traducir este texto adaptando algunos elementos del contexto, por ejemplo los lugares mencionados, para el lector espaniol. Lo mas complicado ha sido mantener la imperfecta ortografia del original en la nueva version. En este sentido, quiero agradecer a Edmar una larga llamada en Skype donde estuvimos un buen rato mirando imagenes de teclados de paises exoticos con tal de encontrar una solucion satisfactoria que nos permitiera juntar muchas faltas de ortografia en espaniol. Aqui podeis encontrar la revista y disfrutar de su bonita maquetacion, ademas de su rico contenido. Y bueno, al final estoy tan satisfecho con el resultado que me da mas gusto mantener la ortografia incorrecta incluso en esta nota introductoria. Disfrutad de la lectura, de Acrocorinto y del cuento)

Hola.

Estaba pensando, justo antes de empezar a escribirte, que es posible que este mail ni siquiera lo leas. No, no estoy pensando en la papelera, una inmotivada confianza me anima a creer que, por lo menos por curiosidad, acabaras echandole un vistazo a estas pocas palabras imprevistas. El problema es otro. Quien me asegura que en todo este tiempo tu no hayas cambiado direccion? Y si me viera el mensaje rebotado que? Bueno, intentare arrojar la piedra de cualquier manera: prometo desde ahora no apartar la mano.

Oye, voy al grano: te escribo despues de todo este tiempo porque de vez en cuando vienen a verme fantasmas. Metaforicamente hablando, claro esta, creo que aun no estoy totalmente chiflado. Por un conjunto de razones y casualidades que no tengo la mas menor intencion de explicarte si recibir antes una respuesta tuya, me he largado de Espania. Hace poquito, mira. A saber si alguien te lo comento, asi, de rebote, igual yo ahora estoy aqui escribiendote y sin saberlo ya se me fue al traste el efecto sorpresa Pero hagamos como que no te has enterado. Entonces, yo voy a hacerme un poquito el misterioso, te voy a decir que estoy en un pais relativamente lejano, donde aun no conozco a nadie y donde no entiendo una mierda, o mejor dicho, donde no conozco a nadie tambien porque no entiendo una mierda (e ingles chapurrean poquito). Tan solo escribir con este teclado misterioso, oracolar, con los acentos escondidos no se donde es toda una proeza (y para uno ocmo yo, que incluso los mensajes del movil los escribo con puntuacion plena… mejor dejemoslo, ojala me arreglen rapido el portatil).

Y entonces, como estoy aqui, solo, (todavia) exiliado en la incomunicabilidad a pesar de los cursos de lengua gratis, vienen a verme fantasmas (me doy cuenta de que me he ido un poco por las ramas, perdon). Para encontrar algo familiar en mi entorno, llego a ver cosas que, lo se perfectamente, no estan. Que bueno, creo que le pasa a todos aquellos que de golpe y porrazo se encuentran en un ecosistema extranio. Por ejemplo, el otro dia estaba en una tiendecita tipo paki, tratando de descifrar una hortaliza tan verde como misteriosa y de repente aparecio Carmen guardando cola en la caja con apenas una red de cbollas. Desde luego no era ella, salvo prueba contraria se donde vive, pero como te decia mi cerebro aun no se ha recuperado de la desubicacion masiva al que le he sometido y procura guiarse sembrando, por lo poco que pueda servir, detalles conocidos en este infinito mar de ignoto. El domingo pasado tambien: estaba volviendo de una suerte de excursion en las afueras, todo solito, y al bajarme del tren, entre todo el barullo que puede haber a esa ora, oigo claramente la voz de la locutora anunciando, por encima de toda sospecha “Sabadell, estacion de Sabadell”. Creo que se comente solo. Y bueno que estuve yendo regularmente a Sabadell durante muchos anios, pero desde que lo deje con Nuria, no lo volvi a pisar, me falto una razon fuerte para tragarme  todos esos kilometros asi como asi…

Y bueno, nada, solo queria decir que en todo este vaiven inmaterial de cosas y personas tal vez, tal vez, me acorde de ti, de ese famoso viaje a Irlanda y de tu esmerada obra de clasificacion de las incontables cervezas locales Entonces intente reconstruir por que llevamos anios sin hablarnos, y me parecio un trabajo de arqueologos, mientras en cambio recuerdo perfectamente Irlanda o, para hacer otro ejemplo, todas las tardes y noches que nos pasamos sudando en el local de ensayo No se, quiza la distancia, en el espacio mas aun que en el tiempo, puso en cero todas las cuentas pendientes que todavia creia que tenia. Quiza, ahora que estoy aqui, mantener un comportamiento ofendido me parece perfectamente inutil. Por esto acabo de intentarlo: en el caso de que no me contestes, yo no tengo nada que perder, no van a haber tragicas repercusiones para mi orgullo herido, porque todo lo que paso para mi ya es material de archivo.

Entonces oye, sin compromiso: espero una respuesta tuya, sintetica tambien, y si te parece luego te envio una postal con el mas esplendoroso panorama de la ciudad que pueda conseguir, asi que puedas formarte una idea. Unos dias de vacaciones puedes tomartelos? O crees que voy demasiado de prisa? Sea como sea, de entrada, aqui no vuelan todas las companias del mundo mundial pero algo por un precio mas que razonable se puede conseguir.

Bueno, basta ya, para variar he hablado demasiado. Tu ten paciencia y cuidate.

J.

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Cominciamo con un passo falso, o un problema in meno: i gruppi spalla non li ho proprio visti e, come diceva quello, di ciò che non si conosce si deve tacere, più o meno. Aggiungo solo, a mo’ di giustificazione innecessaria, che i biglietti in prevendita si comprano solo e soltanto allo scopo di dimenticarli comodamente a casa e vivacizzare il preconcerto con problemi di logistica che arrivano a mettere a repentaglio la partecipazione al concerto stesso. Ad ogni buon conto, i nomi degli apripista non erano riportati né sul biglietto d’ingresso né sul sito del Razzmatazz, forse in nome (o forse no) di una finissima strategia di marketing che punta a promuovere i gruppi locali attraverso il meccanismo dei pacchi sorpresa. I secondi comunque erano i Moksha, che avevo visto vari anni fa senza rimanerne fulminato, mentre dei primi nulla mi è dato di sapere.

Ciò detto, parlare della reunion dei Refused senza mettere tra parentesi l’evidente contraddittorietà dell’operazione rischia di trasformarsi in un esercizio inquisitorio, un processo alle intenzioni che potrebbe relegare l’ora e rotti di ottimo concerto di cui siamo stati testimoni a mera nota a margine di una lunga tirata tra l’astioso e il contrariato. Si tratterebbe oltretutto di un anatema abbastanza peloso, visto che ho pogato ininterrottamente dal secondo pezzo al penultimo, ma sento comunque l’esigenza di rompere un po’ i coglioni. Perché, anche ai tempi nostri, in cui la reunion è ormai fenomeno endemico, forse ennesima stimmate della nostra postmodernità o forse solo un segno dell’invecchiamento della cultura pop, gli svedesi erano gli unici che non avrebbero dovuto giocarsi questa carta mai e poi mai. Forse qualunque gruppo o gruppetto che abbia potuto aspirare a una classicità d’ultranicchia e che possa vantare l’uso dell’aggettivo seminale in almeno una dozzina di recensioni, ma loro no, non loro. Perché i Refused hanno sputato sulla loro stessa tomba mentre ancora se la stavano scavando, concependo la loro morte come gesto di scherno al music business, intitolando una canzone, nonché l’ultima uscita postuma Refused are fuckin’ dead e pubblicando un manifesto dove, con spreco di marxismi roboanti e un tono acido da gastrite ideologica permanente, intimavano di bruciare tutte le loro foto per evitare la creazione di mitopoiesi fasulle. Sticazzi. Ma avevano da poco pubblicato uno dei dischi più belli della storia della musica registrata (ATTENZIONE: iperbole consapevole), pieno di una veemenza politica autentica oltre che di millemila idee musicali strepitose, e si poteva forse chiudere un occhio.

Non c’è bisogno di ricordare che il comunicato della reunion è infinitamente più dimesso, che i nostri minimizzano, quasi quasi la buttano in caciara, seguendo perfettamente la trita e ritrita logica del cattivo giornalismo secondo la quale le accuse vanno sparate in prima pagina a sei colonne mentre le smentite stipate in un anonimo trafiletto abbandonato quasi casualmente a pagina ventuno. Ma l’ammissione di colpa, quel ci siamo cascati pieno di understatement è molto più umano e ameno del furore ideologicamente corretto che aveva segnato la loro polemica uscita di scena.

Alla fine della fiera, quello che è successo è che dai due versanti della società dello spettacolo le parti in causa, cioè il pubblico e la band, la domanda e l’offerta, si sono avvicinate fino a trovare un punto d’accordo fissato in ventidue euro di prezzo del biglietto più costi di prevendita, per un concerto di 65 minuti in un discotecone da cinque sale, a poco più di quattro mesi dall’apparizione nel cartellone del Primavera Sound. In tutto ciò non c’è nulla di illegale, io al Primavera non vado per scelta e facevo i salti di gioia all’idea di vedere finalmente uno dei miei gruppi (hem…) mito, anche se in un posto di merda e dopo aver comprato il biglietto in un’agenzia di viaggi (scherzi della grande distribuzione). Però, per esempio, i Fugazi, che provengono dalla capitale del più grande stato capitalista del mondo (no, non sono cinesi), hanno suonato a prezzo politico per tutta la loro lunga e onorata carriera senza dilungarsi più di tanto in tronfi proclami. La contraddizione esiste, in loro e in me che ne critico la decisione poi apro felice il portafoglio:  forse c’è solo bisogno di approcciarla con un minimo di morbidezza e flessibilità in più per non naufragarci contro come novello Titanic. In questo senso, i discorsi con cui un visibilmente entusiasta Dennis Lyxzén intervallava le canzoni, anche se non esenti dal vizietto ideologico del manifesto finale, lasciavano trapelare una sincerità e un coinvolgimento nei valori fondanti dell’hardcore e del punk tali da superare anche lo scetticismo più spietato e i limiti strutturali della pessima location.

Ma forse dovrei parlare almeno un po’ di musica, visto che mi è pure piaciuta. Il concerto era praticamente una scusa per ascoltare dal vivo i pezzi di “The shape of punk to come”, apice imprevisto e smisurato di una carriera breve e non troppo prolifica, al punto che quasi si sarebbe potuto organizzare uno di quei tour “monografici” dove si suona la scaletta di un disco dal primo all’ultimo pezzo, come fecero i Sonic Youth per “Daydream nation”. Il primo album è stato totalmente messo tra parentesi, e in effetti di disco trascurabilissimo si tratta, mentre i quattro-cinque estratti dal secondo “Songs to fan the flames of discontent” sono stati la vera sorpresa della serata, una gran botta di hardcore teso, scarno e potentissimo, perfetto per la resa live anche in un localone con acustica di merda come il Razzmatazz: sugli scudi, prevedibilmente, una viscerale “Rather be dead”. E poi ovviamente ci sono i pezzi di “Shape”, presentati in ordine sparso e suonati con buona convinzione davanti a un pubblico in visibilio che poga violentemente e canta i testi a squarciagola. Si perde qualche dettaglio degli arrangiamenti, ma le esecuzioni sono ottime e molto vitali, e restituiscono fedelmente l’urgenza e l’approccio sperimentale che aveva fatto esondare il disco fuori dai confini della sua scena di riferimento fino a trasformarlo in termine di paragone per la musica indipendente tutta. Ottima anche la prova vocale di Lyxzén che urla alla grande e canta bene alla bisogna, facendosi anche interamente carico dell’aspetto scenico e, mentre i suoi quattro sodali rimangono concentrati sui rispettivi strumenti, sfoggia tutto quel repertorio, poco hardcore ma molto coinvolgente, di spaccate, capriole, giochini con l’asta del microfono e colpi di karate riconvertiti in passi di danza che gli avevo visto una decina d’anni fa, ai tempi degli International Noise Conspiracy. Quando, già in dirittura d’arrivo, parte “New noise” tra gli spalti non si capisce più un cazzo e un folle nelle prime file poga con un braccio teso verso l’alto per immortalare la band col suo smartphone. Il gran finale è affidato a “Tannhäuser/Derivè”, in una versione lenta e dilatata, sottilmente psichedelica, che non solo per la posizione conclusiva richiama la doorsiana “The end”, con Lixzén nei panni discinti di un efebico e tatuatissimo Morrison. Poi tutti a casa. E anche se nel discorso finale non vengono scartate sporadiche rimpatriate future, forse adesso i Refused potrebbero anche riposare in pace. Anzi, fuckin’ riposare in pace.

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